MARTES SANTO
Nuestra fe está en el armario
con el demonio en la calle
para que no se avitualle
de tantos muertos a diario.
La casa es nuestro santuario,
la familia nuestra meta,
que la vida aguante, quieta,
si no está llamada al frente,
porque, ante el virus, valiente
es quién lo evita o lo reta.
Juan Risueño Lorente




















