Catalina García subraya que el Hospital Universitario de Jaén ha atendido a 523 pacientes en la Unidad de Ictus durante 2021.
La viceconsejera de Salud y Familias, Catalina García ha asistido a la inauguración de la sede de la asociación de enfermos de ictus ‘Batalla de Bailén’, junto a la delegada territorial de Salud y Familias, Trinidad Rus y el alcalde de Bailén, Luis Mariano Camacho.
Allí se ha referido al Hospital Universitario de Jaén ha atendido en lo que va de año a 523 pacientes en la Unidad del Ictus, situado en la sexta planta del Hospital Neurotraumatológico, con 66 fibrinolisis realizadas.
Así lo ha destacado la viceconsejera y ha felicitado la labor desarrollada por esta entidad “en su lucha y apoyo a las personas que sufren este episodio, así como sus familiares, para la recuperación o mejoría en su calidad de vida, de manera conjunta con la inmensa y valiosa labor de nuestros profesionales sanitarios.
Con motivo del Día Mundial del Ictus, cada 29 de octubre, “desde la Consejería de Salud y Familias nuestro objetivo es concienciar sobre esta enfermedad, atendiendo a la necesidad de prevenirla, y visibilizar a las personas que han sufrido un ictus, así como a los grandes profesionales que diariamente les atienden” ha indicado.
La Unidad de Ictus del Hospital Universitario de Jaén comenzó a funcionar en enero de 2019. Se trata de un nuevo dispositivo asistencial para toda la provincia, que permite dar el máximo nivel de respuesta las 24 horas, los 365 días del año, a las personas que sufran un ictus. Además, se aborda el proceso de alta del paciente y su seguimiento tras la vuelta a casa. La puesta en marcha de este servicio supuso la inversión de un millón de euros en obras y equipamiento.
“Pretendemos llamar la atención en la importancia de actuar con celeridad cuando se sufre un Ictus, además de dar a conocer el trabajo que realiza la Unidad”, ha incidido la delegada territorial. Igualmente, hace hincapié en la importancia de la prevención, y saber reconocer los primeros signos y síntomas.
El ictus es la segunda causa de muerte en todo el mundo y es la principal causa de discapacidad en el adulto, representa por tanto uno de los principales problemas socio-sanitarios de España. La intervención del neurólogo reduce la mortalidad, la dependencia posterior y los costes sociosanitarios.
Este día tiene por objeto tratar de dar a conocer la enfermedad, ofrecer consejos para su prevención (ya que recordemos que casi el 90% de los ictus se podrían prevenir con un adecuado control de factores de riesgo vascular), concienciar a la población de la necesidad de actuar de forma urgente ante los primeros síntomas (la población debe saber reconocer los principales signos y síntomas de alarma -perdida brusca de fuerza o de sensibilidad en un lado del cuerpo, perdida brusca de la capacidad de hablar, perdida de equilibrio-) En el ictus el tiempo es cerebro, la rapidez en la actuación es fundamental para reducir tanto la mortalidad como las secuelas.
El equipo de profesionales que atiende a estos pacientes está formado por personal de las áreas de Neurología, Urgencias y Diagnóstico por Imagen. “La existencia de estas unidades de ictus ha demostrado reducir de forma considerable la morbimortalidad asociada al ictus, y con ello una mejora significativa el pronóstico funcional a los tres meses de haberlo sufrido”, indica la directora de la Unidad de Ictus María José Álvarez.
Con la reforma de la unidad de hospitalización ha cambiado el modelo de atención. En la planta de Neurología hay un área de hospitalización convencional, un área de aislamiento, la Unidad de Ictus y un hospital de día que evita el ingreso de muchos pacientes para recibir tratamiento de su enfermedad Neurológica.
En Andalucía la atención al ictus está estructurada en red y organizada en tres niveles de respuesta, según la complejidad que presente el paciente. En el primero están los equipos de ictus, existentes en todos los hospitales comarcales de la provincia de Jaén.
En el segundo nivel, se encuentran las unidades de ictus para la hospitalización y monitorización continuada, contemplándose una en cada provincia; y en el tercero están los hospitales de referencia que prestan todos los tratamientos disponibles a día de hoy en fase aguda a un paciente que sufre un ictus.
Igualmente, la Unidad de Neurología presta asistencia a pacientes hospitalizados, así como actividad ambulatoria a usuarios procedentes de Atención Primaria o atendidos en consultas monográficas como Esclerosis Múltiple, enfermedad de Parkinson, Epilepsia, Cefaleas, Distonías etc.
Impacto de la enfermedad
El ictus es una enfermedad cerebrovascular que se produce por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo. La sangre no llega al cerebro en la cantidad necesaria y, como consecuencia, las células nerviosas no reciben oxígeno, dejando de funcionar. Al ictus también se le conoce como accidente cerebro vascular, embolia o trombosis. Aunque puede producirse a cualquier edad, su riesgo aumenta con la edad, siendo más frecuente a partir de los 55 años.
El ictus representa un problema de salud grave, con gran impacto sociosanitario, siendo el problema neurológico grave más frecuente. A pesar de los enormes avances realizados en el manejo del ictus en nuestra comunidad, la incidencia del ictus es de unos 200 casos por cada 100.000 habitantes al año; es decir, en Andalucía sufren un ictus cada año más de 17.000 personas. Esto lleva a que, a lo largo de sus vidas, uno de cada cuatro andaluces sufrirá un ictus. La Organización Mundial de la Salud prevé un incremento de la incidencia de ictus del 27% hasta 2025, debido al progresivo envejecimiento de la población.
Uno de los principales problemas del ictus es las secuelas que produce en términos de discapacidad física y cognitiva. Además, es la primera causa de mortalidad entre las mujeres, y la segunda entre los hombres, provocando el 10% de la mortalidad total (13% mujeres y 8% hombres). Además, es la primera causa de invalidez permanente en el adulto, teniendo un elevado coste sociosanitario, que ronda los 1.000 millones de euros al año.
Los tratamientos más avanzados actualmente para el abordaje de un evento agudo se basan en la reperfusión de la corriente sanguínea que ha quedado interrumpida y son tiempo dependiente, lo que significa que existe una ventana de tiempo tras el episodio agudo en el que los tratamientos son eficaces para la reducción de las secuelas y la mortalidad, pero si se pasa de este tiempo, dejan de serlo.
El 90% de los casos de ictus se podrían evitar con una adecuada prevención de los factores de riesgo y un estilo de vida saludable. Aunque son numerosos los factores de riesgo para desarrollar una enfermedad cerebrovascular, los principales factores de riesgo modificables para sufrir un evento agudo son la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol alto, la inactividad física y la obesidad, responsables de un elevado porcentaje de la morbilidad y la mortalidad por enfermedades no transmisibles de la población.
Los principales hábitos de vida saludables para prevenir el ictus son evitar el consumo de tabaco, alcohol y drogas; aumentar la actividad física diaria y reducir el sedentarismo; seguir una dieta rica en verduras y frutas; reducir el consumo de sal, azucares, grasas saturadas y comidas procesadas.
Estas intervenciones sobre el estilo de vida son al menos tan importantes como las medidas farmacológicas y, en muchos casos, incluso por encima de éstas, por lo que deben recomendarse y mantenerse en todos los pacientes, con independencia de que reciban o no tratamiento farmacológico.




















