VISITA DE LA VIRGEN DE LA CABEZA PEREGRINA A BAILÉN
La comunidad parroquial de la Encarnación de Bailén vivió con profunda alegría la clausura de la estancia de la imagen peregrina de la Virgen de la Cabeza, patrona de la diócesis de Jaén, dentro de la Misión Mariana llevada a cabo en la Diócesis desde el pasado mes de febrero.
Durante estos días, la presencia de la Morenita ha sido un verdadero tiempo de gracia para las parroquias de Bailén. La Virgen ha reunido a niños, jóvenes, familias, enfermos y mayores en torno a la oración, la celebración de la Eucaristía y diversos encuentros de fe, renovando en todos ellos el deseo de seguir a Cristo.
La celebración de despedida tuvo lugar el pasado domingo 28 de junio, víspera de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, en un abarrotado templo de la Encarnación, que reunió a numerosos fieles de todo el pueblo de Bailén, así como a las autoridades, y miembros de la hermandad matriz de Andújar, así como de hermandades filiales de otros pueblos. Fue una acción de gracias a Dios por los frutos espirituales de esta misión y por el compromiso de llevar a la vida cotidiana todo lo vivido. La Virgen continúa ahora su camino misionero por otras partes del territorio nacional, dejando en las parroquias de Bailén y en toda la vicaría IV el recuerdo de unos días intensos de fe, comunión y esperanza. Con María, la Iglesia sigue anunciando a Jesucristo y recordándonos que Ella siempre nos conduce a su Hijo.

La Eucaristía estuvo presidida por nuestro Obispo, Don Sebastián Chico Martínez, y concelebrada por el párroco de Bailén, D. Manuel Ángel Castillo; el vicario parroquial D. Fernando Ruano; el Padre Trinitario y rector del santuario, D. Luis Miguel Alaminos; y otros sacerdotes del arciprestazgo; así como el secretario particular del Obispo, D. Francisco Javier Cova, y los dos seminaristas naturales de Bailén, Antonio Pradas y Francisco Jesús Comino.
Acompañó con sus cantos el coro de la parroquia y la artista local, Toñi Ronquillo.
En su homilía, Don Sebastián habló del significado diocesano que ha tenido esta misión mariana de la Virgen peregrina que, desde el pasado mes de febrero, ha recorrido toda la diócesis, como preparación al Año Jubilar del 800 aniversario de la aparición de la Virgen de la Cabeza, que viviremos en el año 2027 y que iniciaremos D. M. el próximo mes de octubre. Aunque termina la peregrinación, Don Sebastián recordaba que ahora es cuando empieza realmente la verdadera misión, para dar testimonio de los frutos espirituales que ha supuesto, reafirmando nuestra confianza en Cristo Jesús y en su Palabra. Nos incitaba a ser una iglesia en salida, llamados a anunciar el Evangelio y a ser caridad fraterna en el mundo y con nuestros hermanos, especialmente con los más necesitados.

Respecto al evangelio de Mateo del domingo XIII del Tiempo Ordinario, cuando Jesús dice: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí”, no nos pide dejar de amar a nuestra familia, sino que Dios ocupe el primer lugar en nuestro corazón. Cuando Cristo es el centro de nuestra vida, aprendemos a amar mejor a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestro esposo o esposa, y a todas las personas. El amor a Dios no disminuye el amor humano; lo purifica, lo fortalece y le da su verdadero sentido.
Después Jesús dice: “El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí”. Don Sebastián nos recordaba que todos tenemos una cruz, pero no es culpa de Dios, sino que lo ponemos en sus manos. El Señor no promete una vida sin problemas, sino que camina con nosotros y transforma nuestras cruces en camino de salvación cuando las llevamos con fe. Aceptar la cruz con confianza y reconocer a Cristo en quienes necesitan mi ayuda.
Finalmente, hacía mención a la solemnidad de San Pedro y San Pablo, que ya estábamos empezando a celebrar, para ser como ellos piedras vivas de la fe en Cristo, en medio de las dificultades.
Agradecía a todo el pueblo de Bailén la acogida a la Virgen peregrina y toda la devoción desbordada en estos días.
La celebración continuó y finalizó con la despedida de la Virgen, poniendo así el broche final a su estancia en las parroquias de Bailén y en la vicaría IV, y a la Misión Mariana de la diócesis. Entre cantos, oraciones y muestras de cariño, los fieles despidieron a la Morenita, agradeciendo los frutos espirituales de su visita y encomendándose a su maternal protección.

Gracias Madre por esta misión mariana, que ha servido como antesala a tu Año Jubilar del 800 aniversario de tu aparición (1227-2027). Que ella siga intercediendo ante su Hijo y acompañando el caminar de nuestra diócesis de Jaén.




















