ASAJA-Jaén insiste en que, lejos de alarmarse, el olivar debe armarse para combatir a la Xylella en caso de que llegue al cultivo

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ASAJA-Jaén insiste en que el olivar no debe alarmarse, sino armarse, para combatir a la Xylella fastidiosa en el caso de que llegue  a nuestro cultivo. Tras conocer el primer caso de bacteria en tres plantas ornamentales de un vivero de Almería, la organización exige que se anuncien ayudas para posibles afectados con el fin de que nadie tenga la tentación de callarse en caso de que sospeche que sus árboles puedan estar infectados. Agradece los controles de la Junta, pero pide que se refuercen en los cultivos más proclives a la infección, además de con mayor investigación e información para el agricultor.

ASAJA-Jaén insiste en que la Junta debe anunciar de forma inmediata un plan de ayudas específicas para los posibles afectados por Xylella en olivar (uno de los cultivos a los que más daña la bacteria) con el fin de evitar que los agricultores que sospechen de la presencia de la bacteria en sus olivos callen dichas sospechas. Tras conocer la aparición del primer caso en Almería en tres plantas ornamentales en un vivero, el gerente y portavoz de ASAJA-Jaén, Luis Carlos Valero, lamenta que la detección de la bacteria en la  provincia “es cuestión de tiempo”. Para Valero, no hay que alarmarse, sino armarse. “Armarse con todo el arsenal posible para defender con uñas y dientes nuestras explotaciones de la Xylella”, indica.

El gerente y portavoz reconoce que los exhaustivos controles de la Junta son muy necesarios y están dando buenos resultados, algo por lo que felicita a la Administración, pero añade que hace falta más. “Nuestros compañeros de Alicante se han negado a arrancar sus almendros afectados  por la Xylella, porque no tenían claro las indemnizaciones que les iban a reportar. Y eso es lo que no queremos que pase en Jaén si viene la bacteria, ya que todo el tiempo que se pierda puede propiciar su expansión más rápidamente”, apunta el gerente y portavoz. “Los afectados deberán tener subvenciones que contemplen las pérdidas, además del lucro cesante”, matiza.

A todo esto, explica, se deben de sumar controles fitosanitarios reforzados, más medios para la investigación, así como un proceso de información a los agricultores para que sepan detectar cualquier síntoma de la bacteria en su explotación. El gerente y portavoz recuerda que en las grandes explotaciones de vid de California viven y conviven con la bacteria desde hace más de medio siglo, por lo que “hay que propiciar que no sea más que otra enfermedad de absoluta gravedad como puede ser la verticilosis”. “Para eso hace falta investigación e información y esperamos que las diferentes administraciones sepan estar a la altura”, concluye.