Controles a una treintena de cabras montesas y suelta tres ejemplares en Cazorla, Segura y Las Villas

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El Centro de Referencia de la Cabra Montes de La Nava de San Pedro, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio y ubicado en el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas ha llevado a cabo el control y chequeo de una treintena de ejemplares con el objetivo de poner en valor la especie Capra pyrenaica hispanica como parte del patrimonio de la biodiversidad de la provincia de Jaén.

El delegado territorial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Juan Eugenio Ortega, junto a Agentes de Medio Ambiente y alumnado del Centro de Capacitación Forestal de Vadillo en Cazorla, ha participado en esta actividad que ha culminado con la suelta de tres ejemplares machos de corta edad procedentes de este reservorio en los montes de Cazorla.

“Se trata de un control que se realiza anualmente por el personal técnico del Parque Natural, con el que colaboran Agentes de Medio Ambiente, veterinarios y, en esta ocasión, alumnado de la escuela de Vadillo que tienen una oportunidad única de asistir a prácticas reales en pleno Parque Natural”, ha subrayado Ortega.

Este chequeo persigue controlar enfermedades que pueden  afectar a los ungulados silvestres como brucelosis, lengua azul, paratuberculosis, al tiempo que se desparasitan y se identifican individualmente. “El objetivo es disponer de un plantel de animales controlados sanitariamente y preservar genéticamente las poblaciones del parque”, ha añadido el delegado.

La Consejería desarrolla un programa de Gestión de la Cabra Montés en Andalucía dada la importancia de esta especie como un indicador de la calidad de nuestros montes y como un elemento cinegético de primer orden. Por todo ello, la cabra montés es centro de atención de muchos estudios y para obtener un conocimiento profundo que permita una correcta gestión de esta especie como elemento del medio natural en la mayoría de los ecosistemas de montaña.

Además, la cabra montés es un endemismo ibérico, ya que su área de distribución se restringe a las zonas montañosas de la Península Ibérica. Como tal, no sólo es un elemento representativo de nuestra propia diversidad biológica, sino que se puede considerar una especie clave en la conservación de la biodiversidad de los hábitats de alta montaña donde se encuentra.

Por otro lado, es importante resaltar a la cabra montés como elemento cinegético, no sólo por ser una de las especies de mayor valor venatorio, sino por la variabilidad morfológica que presentan los diferentes núcleos que llegan a homologarse en catálogos diferentes, con el consiguiente interés para los coleccionistas y la importancia que esto puede representar para la propia economía local.