Adiós a la Eurocopa en penaltys

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La Selección ofrece una extraordinaria lección de pundonor en una semifinal para la historia. Hay muchas maneras de decir adiós: con estruendo, rápida, tímida, imperceptiblemente. Tantas como personas y luego uno puede despedirse con grandeza, ofreciendo un ejemplo de juego y deportividad al mundo como el ofrecido este martes por la Selección española en Wembley.

El combiando nacional disponiendo de la posesión de la pelota, más que doblando a su rival en remates y gozando de las mejores opciones no ha podido superar en la tanda de penaltis las semifinales de una Eurocopa que España abandona invicta y con récord goleador en su casillero.

De inicio, el seleccionador introducía tres cambios respecto al choque de cuartos con la inclusión de Èric García, Dani Olmo y Mikel Oyarzabal en ataque.

Se enfrentaban las dos selecciones que más tiempo han tenido el balón entre las que siguen en la Eurocopa e Italia intentaba de inicio pugnar por la posesión hasta que pronto se vio que España era la incuestionable dominadora del esférico.

Con los azzurri replegados y esperando un error,España lo intentaba por bandas llevando peligro a la portería de Donnarumma con en un disparo de Ferran Torres al cuarto de hora.

Cinco minutos después, un pie salvador de Sergio Busquets evitaba el gol de Barella y Donnarumma hacía lo propio en un remate a bocajarro de Dani Olmo antes de que un remate al travesaño de Unai Simón significase la mejor ocasión transalpina justo antes del descanso.

En la reanudación la tónica continuaría siendo la misma con España propiniendo e Italia intentando pescar a la contra con Immobile ejerciendo de jugador más incisivo.

El peligro español llegaba por el costado derecho gracias a un centro de Dani Olmo, que Di Lorenzo le quitaba de la bota a Feran Torres y, sobre todo, en una acción de Oyarzabal con remate franco de Busquets fuera por muy poco.

El partido estaba entrando en una fase de rápidas transiciones y en una de ellas, los transalpinos iban a aprovechar su oportunidad en un contraataque culminado con un chut preciso de Chiesa.

España ha monopolizado la posesión de la pelota y ha rematado 16 veces a portería por sólo 7 de su rival

Ante la eventudalidad, Luis Enrique movía el banquillo dando entrada a Morata, Rodri y Gerard Moreno para poner cerco a la portería rival, salvada del gol por escasos centímetros en el cabezazo de Oyarzabal y disparo posterior de Dani Olmo.

Restaban menos de diez minutos y era entonces cuando un descomunal Morata iba a cambiar las tornas en una arrancada desde línea de tres cuartos plena de potencia y convicción que con un preciso apoyo en Dani Olmo iba a significar el gol del empate y el que enviaba la eliminatoria a la prórroga.

En el tiempo suplementario, Italia renunciaba totalmente a buscar el segundo frente a una España que disponía de una buena opción a balón parado y un puñado de acciones por banda que no encontrarían rematador.

Así llegábamos a la tanda desde los fatídicos once metros y esta vez la diosa fortuna se teñía de azul para tristeza del pedacito de España que hoy ha sido Wembley gracias a la comunión entre equipo y aficionados.

Esta Selección joven de edad y espíritu sólo no ha dejado un adiós, sino un hasta luego sobre el verde de Wembley. A este maravilloso grupo de jugadores el futuro les pertenece.