El Hospital Alto Guadalquivir advierte sobre los riesgos de la excesiva exposición al sol recordando el aumento del cáncer de piel

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SANIDAD

El Hospital Alto Guadalquivir, de Andújar, ha organizado una mesa informativa en la que dos profesionales del centro hospitalario han ofrecido información sobre los peligros de la exposición solar y el riesgo de desarrollar cáncer de piel. La campaña informativa coincide con el inicio de período estival y la celebración del Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel, cobrando una especial relevancia ya que según datos de la Organización Mundial de la Salud los casos de cáncer de piel están creciendo más rápido que cualquier otro tipo.

“En España se estima que se han diagnosticado un total de 20.392 nuevos casos de cánceres de piel en 2023 en función de las estimaciones del Observatorio del Cáncer de la Asociación Española Contra el Cáncer”, ha indicado la directora gerente del hospital andujareño, Lucrecia Sánchez Extremera. “También la Asociación Española de Dermatología y Venereología, indica que la cifra de cánceres de este tipo detectados ha aumentado aproximadamente un 40% en los últimos años. Sin embargo, el cáncer de piel es el tumor más prevenible y, cuando se detecta y trata a tiempo, tiene buen pronóstico. De ahí la importancia de aplicar medidas de prevención como evitar la exposición solar intensa, protegerse la piel y usar cremas fotoprotectoras; así como, consultar con el dermatólogo ante cualquier alteración para detectar a tiempo”, ha añadido Sánchez Extremera.

Las profesionales han ofrecido consejos sobre la importancia de protegerse correctamente del sol, tanto en adultos como en menores, debiendo precisamente de reforzarse en la infancia puesto que la mayoría de las enfermedades cutáneas surgen en la edad adulta, pero se producen principalmente por las exposiciones que se realizaron antes de los 18 años, ya que la piel tiene memoria y este daño se va acumulando.

La exposición al sol es beneficiosa cuando se realiza con precaución puesto que favorece la formación de vitamina D, imprescindible para un adecuado desarrollo de los huesos. También produce efectos psicológicos positivos ya que resulta agradable y nos mejora el ánimo. Sin embargo, la radiación solar también puede conllevar riesgos si no se toman precauciones: quemaduras cutáneas, insolaciones, cataratas oculares, manchas y envejecimiento prematuro de la piel. Pero el riesgo más grave es la capacidad para favorecer la aparición de tumores malignos en la piel tanto melanomas como no melanomas.

El personal sanitario ha insistido en la necesidad de vigilar la evolución de los lunares y manchas de nuestra piel, para controlar, mediante autoexploraciones, la posible aparición de melanomas, un tumor maligno de la piel muy agresivo y con una gran capacidad para crear metástasis con rapidez. En este sentido, la detección precoz resulta clave de cara al diagnóstico y la supervivencia. De ahí que sea fundamental estar pendiente de los primeros signos, que son la aparición de manchas marrones o negras y un cambio de color de la zona en cuestión.

Los hábitos adecuados del día a día son fundamentales en todas las estaciones del año, con mayor incidencia en los meses de verano, realizando una correcta fotoprotección desde la infancia; evitando la exposición solar sobe todo al mediodía; poniéndose a la sombra; reduciendo la exposición solar directa mediante el uso de ropa, sombrero, gafas de sol y cremas fotoprotectoras siempre que se realicen actividades al aire libre; y en cualquier caso, evitando el empleo de cabinas de bronceado artificial con intención cosmética.

Para proteger la piel del sol es necesario utilizar cremas protectoras adecuadas, con un factor de protección no menor de 30 y mayor de 50 para aquellas personas que tienen una piel muy sensible o sufren enfermedades agravadas por el sol. Además, hay que aplicar la protección correctamente, sobre la piel seca, en cantidad suficiente, 30 minutos antes de la exposición, y renovándola con frecuencia, sobre todo, si se está en contacto con el agua.

En el Hospital Alto Guadalquivir se han detectado en el último año 8 nuevos casos de melanomas. Igualmente, en la especialidad de Dermatología, se han llevado a cabo desde principios de año más de 3.000 consultas y 122 intervenciones quirúrgicas, de las que 102 han sido de Cirugía Mayor Ambulatoria.

En el centro hospitalario andujareño, al igual que en otros hospitales del sistema sanitario público andaluz, está implantada la teleconsulta en Dermatología, herramienta útil que mejora la accesibilidad de la ciudadanía a este tipo de atención hospitalaria y que otorga mayor celeridad a la resolución de sospechas. En este procedimiento, el médico de Atención Primaria hace llegar de forma telemática imágenes de lesiones sospechosas, recibiendo respuesta del servicio de Dermatología del Hospital Alto Guadalquivir y, en función del estudio del especialista, se procede o no a la citación presencial. En estos meses de 2024 se han realizado más de 3.000 consultas, casi la mitad de ella a través de teleconsulta.
Cuidados en el verano

Como cada año, la Consejería de Salud y Consumo está ofreciendo para cuidarse durante el período estival. Para ello, se puede consultar la web `Verano y Salud Andalucía 2024’ desde el enlace https://www.veranoysaludandalucia.es/2024/ .

En ella se pueden encontrar consejos de índole general ante la subida de temperaturas que pueden ayudar a combatir los efectos del calor en el organismo, referidos a alimentación, cómo tomar el sol, montar en bici, precauciones en la playa o la sierra, accidentabilidad, etc. Así, se recomienda evitar las salidas y actividades físicas en las horas de más calor, y mantenerse a la sombra. Es aconsejable vestir ropa ligera y amplia (de algodón, por ejemplo), de color claro y llevar la cabeza protegida. También se recomienda cerrar las ventanas y cortinas en las fachadas expuestas al sol y mantenerlas cerradas mientras la temperatura exterior sea superior a la interior. Por otro lado, hay que tener especial atención con las personas mayores y niños o con enfermos pluripatológicos, que son más susceptibles al exceso de calor ambiental y corren un mayor riesgo de deshidratación.

Además, se aconseja permanecer en las habitaciones más frescas del domicilio, ducharse o bañarse varias veces para refrescar el cuerpo o humidificar las ropas. Es importante que se beba abundantes líquidos (agua, zumos…), incluso sin sed e intentar no consumir bebidas alcohólicas y tomar frutas y verduras.

También durante el verano es cuando se debe extremar al máximo el cuidado de los alimentos con el objeto de evitar las intoxicaciones alimentarias. La causa es la inadecuada conservación y manipulación de los productos alimenticios, debido a las elevadas temperaturas, que favorecen la propagación de virus y bacterias. Para ello, se recomienda extremar la limpieza de los alimentos frescos, no romper la cadena del frío, organizar adecuadamente la comida en el frigorífico y evitar alimentos que contengan huevos frescos en caso de excursiones.

Igualmente, en esta época se realizan actividades deportivas, muchas veces sin suficiente protección contra el calor, que pueden tener consecuencias para nuestra salud. Entre estos efectos se incluyen los calambres por calor, habituales en personas que hacen ejercicio intenso y prolongado, la deshidratación en personas que sudan profusamente, por lo que pierden agua y electrolitos, y el agotamiento por calor, que puede desembocar en un golpe de calor, muy peligroso para la salud.